4/05/2010

A China no le gustan los medios de comunicación.

Las autoridades chinas siguen trabando duro para levantar una gran muralla censora en torno a las voces que están en desacuerdo con el punto de vista oficial, según Reporteros sin Fronteras. Los últimos ejemplos, la campaña llevada a cabo contra una joven conocida como ‘hermana Furong’ que colgaba provocativas fotos y textos en Internet, o las interferencias provocadas en emisoras de radio incómodas usando tecnología francesa.

La censura en China se ha reforzado desde la llegada de Hu Jintao al poder, ante el miedo de perder el control sobre una sociedad que pasa por momentos de agitados cambios, según un experto extranjero que lleva varios años trabajando para los medios de comunicación del país. Reporteros sin Fronteras (RSF) asegura que "Pekín está reforzando su control sobre las ondas e internet. Los oyentes y los usuarios de la red sólo tienen derecho a recibir noticias e informaciones controladas por el Gobierno".

El Gobierno chino ha intentado pero ha tenido problemas para ampliar su férreo control de los medios domésticos a Internet, un medio en auge, que se prevé que tenga a final de año unos 20 millones de usuarios, el segundo del mundo solo por detrás de Estados Unidos. Ante el temor de que la Red se convierta en un semillero para la rebelión, Pekín ha reforzado el control y la censura, obligando desde este año a todas las páginas web a registrarse oficialmente y facilitar la identidad completa de sus responsables.

Por estas y otras medidas RSF afirma que "China es la mayor prisión del mundo para los periodistas, los ciberdisidentes y los internautas, que a menudo tienen que enfrentarse a penas de cárcel por pronunciarse sobre el estado de las libertades y el respeto a las minorías", recogía el texto. El Gobierno de este país mantiene encarcelados a 62 disidentes por hacer circular información y artículos críticos con las autoridades a través de Internet.

Sound of Hope’ es una emisora de radio de San Francisco que emitía cuatro horas al día noticias y programas culturales destinadas al público chino. Recientemente ha sufrido interferencias en muchas ciudades del gigante asiático desde junio y su programación es sustituida por música o por los contenidos de la radio estatal.

Las interrupciones, según RSF, son posibles gracias a los equipos suministrados por la firma francesa Thales al Gobierno chino, cada vez más capacitado para bloquear emisiones en onda corta de estaciones en Europa y Asia central. Similares interrupciones fueron registradas en octubre por ‘Voice of Tibet’, con sede e Noruega, el servicio internacional de la BBC, ‘Voice of America’ y ‘Radio Free Asia’.

Por: Agencias / El País. 23-8-2005 (fragmentos)

CONTRA EL EJE ANTI MEDIOS

Por Jorge Fontevecchia.

Aprovechando su viaje a la Argentina para participar de la 65ª reunión anual de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), que comenzó anteayer y termina pasado mañana, vinieron a PERFIL las autoridades del principal diario de Ecuador, El Comercio, de Quito, en búsqueda de ideas para defenderse de las presiones que el gobierno de Rafael Correa ejerce sobre la prensa de su país y especialmente sobre ese diario, el mayor de Ecuador.

Hay similitudes entre Correa y el matrimonio Kirchner en su relación con la prensa: hoy en Ecuador se debate una nueva ley de medios, se aprobó una norma electoral que restringe la publicidad política y se está organizando el sindicato de vendedores de diarios y revistas de forma funcional al gobierno. En el caso de El Comercio, se agrega una similitud entre su propietaria, Guadalupe Mantilla de Acquaviva, y la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, porque ambas son de la misma generación, enviudaron y recibieron el diario como parte de la herencia de sus maridos.

“Dado que la oposición está muy reducida, el blanco predilecto de Correa en todos sus discursos es la prensa. Para él hay que destruir las corporaciones como los empresarios, la banca o la partidocracia, y considera a los medios el espacio de representación de esa ideología a vencer”, me dijo uno de los directivos de El Comercio.

Como en Ecuador la publicidad oficial se convirtió en una herramienta de dominación con la que el gobierno premia a adictos y castiga a críticos, El Comercio está especialmente interesado en estudiar el amparo judicial que en 2006 interpuso PERFIL, con fallo favorable de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, además del fideicomiso en contra de la discriminación con la publicidad oficial lanzado el mismo año.

Paralelismos. El total de la publicidad en todos los medios de Ecuador era de 250 millones de dólares anuales (en Argentina es seis veces más para un producto bruto también seis veces mayor). Y Correa la hizo crecer de golpe a 300 millones de dólares, multiplicando la publicidad oficial varias veces. Esto generó que muchos medios se acostumbraran a vivir con una especie de subsidio que inicialmente facilitó su existencia, pero los hizo dependientes porque, mientras esos ingresos se repetían, sus empresas se acomodaron a un nivel de gastos que las haría inviables si desapareciera la publicidad oficial o volviera a los niveles previos a la asunción de Correa.

El relato de los directivos de El Comercio sobre este proceso de la prensa ecuatoriana no es distinto a lo que ha sucedido en la Argentina. En nuestro país, todos los medios tradicionales –diarios, revistas, radios y canales de televisión abierta– vienen soportando la misma crisis mundial de reducción de la publicidad y audiencias porque la aparición de nuevos medios de comunicación (Internet, televisión por cable o proliferación de radios FM) canibaliza parte de la audiencia o de la publicidad de los medios tradicionales. Y la publicidad oficial ha venido siendo el sostén que permitió disimular ese declive.

El diario Página/12 es el más conocido ejemplo: la publicidad oficial representa más del 70% de todas sus ventas de publicidad y más del 50% de sus ingresos totales considerando lo que pagan los lectores por el precio de tapa de cada ejemplar. Una empresa, en el mejor de los casos, podría obtener una ganancia del 15% de sus ventas y si le desapareciera el 50% de sus ingresos sin bajarle los costos (la publicidad oficial ocupa de dos a tres páginas diarias del periódico, que ya no puede tener menos páginas de las que tiene), pasaría a tener pérdidas totales equivalentes a más del 30% de sus ventas actuales. Y si la publicidad oficial se redujera a los promedios históricos normales pre Kirchner, la cuarta parte de la actual, igual Página/12 tendría resultados negativos mayores al 20% de sus ventas actuales; o sea, se haría inviable sin una fortísima reducción de costos.

El ejemplo de Página/12 es apenas uno entre –literalmente– centenas que se dan en el interior del país con radios, canales de TV y publicaciones.

Mientras los directivos de El Comercio exponían su tesis sobre que la política anti medios que se despliega en Ecuador es hija del modelo venezolano de Chávez con ramificaciones también en Argentina, incorporé a la conversación una mirada más económica y fáctica que ideológica: estos aumentos de la publicidad oficial fueron posibles por el crecimiento del valor de las materias primas, que generó superávits fiscales prácticamente a todos los gobiernos de América latina. Sólo se puede hacer intervencionismo si el Estado cuenta con recursos. El problema es luego para qué los usa.

Una forma de usarlos es para “la guerra del opio”. Los occidentales, y especialmente Inglaterra, utilizaron el opio como una potente arma económica para dominar a China durante parte del siglo XIX. Los lugares donde se fumaba opio se llamaban adormideras, buena metáfora para la prensa porque lo que muchos gobiernos desearían que sucediese con los medios es adormecerlos. Menos institucionalmente que en Oriente, pero en Latinoamérica y con otro tipo de drogas, los dealers también la promovieron primero gratis o a bajísimo costo, para crear dependencia, y luego usaron la necesidad del otro como un instrumento de dominación.

Karl Marx utilizó la figura del opio como adormecimiento de la conciencia cuando dijo: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, tal como lo es el espíritu de una situación sin espíritu. Es el opio del pueblo”.

La publicidad oficial sin controles ni medida puede ser el opio del periodismo.

9/14/2009

Tv y sociedad.


El siguiente trabajo está enfocado en los distintos tipos de efectos que la televisión produce en la sociedad, según los estudios de varios autores y está centrado finalmente en la perspectiva de Gerbner.

Lorenzo Vilches habla de los usos de la televisión: diversión o entretenimiento, utilidad social e información. Los medios en general se usan con un fin específico, la audiencia selecciona el medio y los contenidos según sus necesidades, hay quienes prefieren informarse y otros ven series porque les gusta identificarse con la realidad en ellas representada. Así, los hombres de clase social alta suelen ver programas de actualidad, informativos, deportes y concursos; mientras que las mujeres con un nivel de educación bajo, de una clase social inferior y que no trabajan, ven más televisión que los anteriores y ven series, películas y programas infantiles. La tercera edad ve todo tipo de programas, y junto con las personas de menor nivel intelectual, son los que más tiempo ven la televisión, porque es su forma de entretenimiento y es su medio preferido de ocio. Gran parte de los adultos utilizan la televisión a falta de compañía para no sentirse tan solos. También hay otras actividades sociales para estos usos, como los hobbies, los amigos, la familia, etc.
Para Rafael Roda Fernández los medios realizan operaciones como: mostrar las políticas de los gobiernos, muestra las características de las personas de clase social o raza que nos son distantes o ajenos y datos sobre aspectos de la realidad a los que no se puede acceder fácilmente. Con esto se crea un corpus de conocimientos compartidos por la audiencia. .
La televisión tiene una serie de características que la otorgan un alto grado de influencia, entre las que cabe reseñar las siguientes.
La televisión tiene una gran fuerza expresiva, porque se basa en la imagen y esto es muy eficaz para interiorizar los mensajes ya que se meten directamente en el subconsciente. Son imágenes con color, música, presentan la realidad con movimiento, “viva”. En los años setenta surgió la televisión en color y aumentaron las ventas de aparatos televisivos, y este incremento de la demanda favoreció la producción en cadena, acercando los aparatos a esos sectores de la sociedad para los que antes hubiera sido imposible el acceso a los mismos.
La televisión es un gran espectáculo que a su vez integra otros espectáculos como el teatro, el deporte, la música, el cine... con lo cual tiende a refrenar la independencia de estos últimos.
Jesús González Requena explica que la televisión ocupa un lugar privilegiado en la casa y cómo esto supone la abolición de la intimidad. La presencia de la televisión en los lugares clave de la vivienda (cuarto de estar, cocina, dormitorio) cambia la disposición de los muebles para adaptarse a su presencia. Esto también influye en la forma de comunicase entre la familia, la comunicación se estructura en torno a un centro exterior al ámbito familiar (la televisión), con lo que ese lugar deja de ser un espacio de intimidad. La televisión se va acoplando a la vida familiar, llegando a ser un elemento cotidiano y necesario, y así cuando, por ejemplo, en una comida la televisión está estropeada hay cierta incomodidad entre los comensales, que no tienen más remedio que mirar al plato de comida para evitar las miradas de los demás.
Hay abolición de todo espacio de intimidad, incluso en el dormitorio, la pareja conversa en la cama mirando el televisor, que muchas veces sigue encendido mientras realizan el acto amoroso.
Paradójicamente, a la vez que esto ocurre, gran parte de los programas de la televisión se dedican a representar relaciones de intimidad, los programa se llenan de expresiones y personajes cercanos, familiares, como el presentador que comienza un programa diciendo “¡Hola familia!”. Los rostros de la televisión son un aliciente, tienen toda nuestra confianza, son como un miembro más de la familia; necesitamos verlos diariamente para que el día sea completo.
La televisión es el medio de comunicación más usado en España, aunque los demás siguen teniendo su público. Donde está el menor porcentaje de gente que no ve la televisión ni lee la prensa es en los pueblos de menos de 5.000 habitantes, aunque, sin embargo, si oyen la radio.
La televisión es un vehículo de control. Es el símbolo de la cultura de masas, esta cultura se convierte en incultura cada vez mayor para aumentar su aceptación entre el público, que no tiene otras opciones mejores, y se hace dócil, deja de pensar.
Siguiendo con Jesús González Requena, la televisión vacía de ideología, la televisión y su público no se caracterizan por una ideología o sistema de creencias, sólo por posición escópica (la televisión es el objeto al que el público atiende). En vez de apoyar una ideología tiende a vaciar los sistemas de valores, todo se reduce a espectáculo. Entonces, el ciudadano (convertido en espectador que ve televisión y campañas electorales televisadas, precisamente dos formas de feed-back o retroalimentación porque se compran bienes materiales y se vota), ya no es definido por una ética o ideología, sino económicamente, en cuanto a consumidor/espectador, es decir por el mercado, por la lógica del capital.
La televisión analizada en términos marxistas, es una mercancía audiovisual que se rige por la financiación publicitaria mediante el audímetro, que es el valor de cambio. Por ejemplo, en los anuncios, algunos valores axiológicos son asociados con mercancías: se obtiene X si compras (o votas) A:

maternidad----------una marca de leche
masculinidad -------- un automóvil
cultura ---------------- una enciclopedia en fascículos
buena conciencia ----- un cupón de la O.N.C.E.
dignidad ciudadana --- un político convincente

Robert W. Kubey, profesor de universidad de Nueva Jersey, hizo un estudio entre espectadores de Norteamérica y llegó a la conclusión de que la televisión es el recurso más cómodo y barato porque no presenta ideas complejas, es como si se diera el mensaje digerido y lo que quiere el público es ver cosas fáciles de entender, como las telenovelas.
Las telenovelas tienen una fuerte carga moral, imponen valores de amor eterno, recompensa de la virtud y castigo del pecado, son como una guía para el público, les dice lo que se debe hacer y lo que no y esto les da seguridad a la hora de afrontar los problemas porque tienen un modelo a seguir.
Así, la televisión en general carece de documentales o programas culturales (salvo La2 o Canal Plus). La competencia televisiva no se basa en ofrecer programas serios no hay preocupación por la calidad ni por el contenido de la programación.
Volviendo a Jesús González Requena, que afirma que lo importante en la televisión es el esfuerzo por ofrecer un espectáculo hueco para el espectador. Los programas televisivos invitan al espectador a viajar por otros países, a asistir a conciertos, a ver diariamente la intimidad de una familia, etc. El espectador sabe que no puede acceder a todo esto pero lo acepta porque lo importante es que parezca que sí.
En muchos programas se intenta crear naturalidad mediante la “falsa sorpresa”, el presentador finge que sucede algo imprevisto en el guión y se sorprende. Pero es sólo un truco, de hecho, el presentador no pretende que sea verosímil, hay fingimiento del fingimiento de la sorpresa. El espectador lo sabe, no se pretende que lo crea, por eso lo importante es el esfuerzo por ofrecer un mero espectáculo al espectador.
La televisión construye un mundo aparentemente neutro y que supuestamente representa al mundo real. La televisión da una visión de la vida más agradable y con menos problemas de los que hay en la realidad, para conquistarnos. Al estar basada en la imagen, la televisión da demasiada importancia al físico, y las personas que aparecen en el mundo televisivo se ajustan siempre al canon de belleza vigente, lo cual no ocurre en la realidad y esto crea inseguridad en los ciudadanos de a pie. Un buen ejemplo de ello son las series norteamericanas, que más que representar a la juventud, la vulgarizan y simplifican, pero a pesar de ello los jóvenes necesitan sentirse identificados con ellas.
La televisión hace que la gente se cree falsas necesidades y esto afecta a los menos dotados económicamente, con lo cual se frustran, porque la televisión postula que la felicidad se consigue con el éxito, y el éxito significa bienestar económico y social, y los mayores deseos de las personas son a cambio de dinero (los bienes materiales). Esto se muestra en las series y también en la publicidad.
Jesús González Requena nos habla de lo que él llama “irrealización del mundo”. Cuando la información del mundo exterior llega a las casas toma un carácter imaginario, y esto es la irrealización de los universos referenciales de la información televisiva. Lo que pasa dentro de la casa donde el espectador ve las noticias para él es más real que lo que aparece en las noticias, aunque no duda de la realidad de lo que se muestra en la televisión. Además, al mezclarse las imágenes del mundo real con imágenes de mundos ficticios (las películas), se desdibujan las fronteras entre lo real y lo ficticio y todo queda en el imaginario.
Para Lorenzo Vilches la información política manipula el comportamiento cuanto menos implicado se sienta el espectador y hace que no se dé cuenta de ello. Según las investigaciones de Mc Combs y Shaw (1976), las personas más activas políticamente son las que menos televisión ven porque al verla mucho, esa actividad es sustituida por la televisión.
Los niños y la televisión, según las investigaciones de Schramm, Lyle, Park (1960). Los efectos de la televisión en los niños se empezaron a estudiar cuando los hábitos de los niños cambiaron con la llegada de la televisión. De las conclusiones que sacaron en su investigación se puede decir que el niño es un usuario precoz y que ve más horas de televisión conforme aumenta su edad. El niño usa la televisión según la edad, el sexo y su capacidad intelectual. Sus gustos son: Según el sexo, los niños ven dibujos animados, películas de aventuras y del oeste; y las niñas ven programas con temas amorosos y familiares y les interesan más los problemas de los adultos. Según la clase social, los niños de clase obrera ven más programas de entretenimiento y relacionados con la fantasía. Según el nivel intelectual, los que lo tienen más alto ven menos la televisión y son más selectivos que los de nivel bajo y también usan otros medios. La familia es también un factor determinante para la selección de los gustos televisivos infantiles.
Los niños encienden el televisor para divertirse, la fantasía les produce placer porque se identifican con los personajes y héroes. Los fines didácticos se incluyen en los programas de diferentes tipos y están encubiertos para evitar el rechazo del niño.
Para Schramm la televisión también tiene su lado positivo, porque a través de ella, los niños conocen personajes y acontecimientos del mundo a los que no tendrían acceso de otro modo.
La comprensión de los mensajes aumenta con la edad, van aprendiendo a ver la televisión cuanto más la ven.
Los niños suelen realizar otras actividades mientras ven la televisión, como comer o vestirse y lo que mantiene su atención es el uso de voces infantiles, los efectos de música y sonido, el cambio de narrador tema o escena, y los efectos especiales.
Los niños que más aprovechan los conocimientos de la televisión y los aplican a sus juegos y su vida, son los de clase social baja, los que viven en el campo, y las niñas más que los niños.

Patricia Greenfield no sólo analiza los efectos negativos de la televisión en los niños, también ve los efectos positivos que tiene. La televisión puede servir para el aprendizaje y el desarrollo del niño y a veces puede cumplir ciertas funciones mejor que los textos escritos. Hay que enseñar a los niños a diferenciar entre realidad y fantasía, porque ellos no saben, piensan que todo es verdad por lo que les influye tanto.
Los niños tienen que aprender a ver la televisión y a descifrar los mensajes con el tiempo y la experiencia, y esto supone un desafío mental.
Hay programas como Barrio Sésamo que son muy beneficiosos. Por una parte, atrae la atención porque hay muñecos y dibujos animados, y por otra parte, utiliza un método que hace que los niños aprendan mucho mejor, que es relacionar el concepto que se quiere enseñar con algo que el niño ya conoce.
Por supuesto, la televisión también tiene efectos nocivos. Puede provocar una actitud pasiva, pues al ser una actividad meramente receptiva no supone ningún esfuerzo y anula la iniciativa del niño.
La televisión presenta estereotipos como los de los diferentes papeles sexuales del hombre y la mujer porque limitan la percepción de la realidad y restringe los puntos de vista.
La publicidad puede ser muy nociva para los niños porque les manipula, las imágenes y la forma de presentar los productos les hace desearlos pero ellos no saben que se losa están intentando vender y los niños exigen a sus padres que se los compren.
En el libro “La televisión y los españoles” de Francisco Javier Rodríguez, se señalan estas cuestiones.
Muchas veces los padres usan la televisión como medio para tener a los hijos entretenidos y así no ocuparse de ellos, por lo que muchos niños ven la televisión solos, lo cual es perjudicial ya que nadie les restringe la programación. Otro error que cometen los padres es utilizar la televisión como premio cuando el niño obedece y prohibirle verla en caso contrario.
Se ha comprobado que la televisión es una de las causas del fracaso escolar porque en lugar de estudiar, ven la televisión.
El lenguaje utilizado en los programas infantiles es pobre y tópico y no enriquece el vocabulario del niño lo cual le perjudica enormemente porque está en una etapa importante de aprendizaje del lenguaje. Además el uso de palabras malsonantes en la televisión ha aumentado considerablemente en los últimos años.
Hace unos años se realizó un estudio preguntando a un grupo de niños qué harían si se estropease su televisor, y se obtuvieron unos resultados bastante curiosos: aproximadamente la mitad de los niños encuestados la arreglarían, comprarían otra, o irían a verla al domicilio de un amigo, vecino o familiar; y la otra mitad jugaría.
Los dibujos animados son de mala calidad y demasiados y no contemplan aspectos de la vida como desnudos, sangre, ni crítica social, exceptuando Los Simpsons, que se emite dirigida a los adultos. Los dibujos animados son muy rentables porque su audiencia es muy estable y tienen un factor comercial muy importante porque se crean productos relacionados con ellos que se comercializan (llaveros, muñecos, camisetas...) que dan amplios márgenes de beneficios.
Lorenzo Vilches alude a diferentes estudios sobre el tema, algunos de los cuales sacaban como conclusión que los niños son violentos porque imitan lo que ven en televisión, ya que se muestran constantemente modelos de comportamiento y estereotipos a seguir. Así, los niños que veían programas violentos de la televisión e iban a acostarse inmediatamente después de verlos, resolvían sus problemas con agresividad.
Se llegaron a conclusiones tales como que el impacto de la televisión debe evaluarse en el contexto de otros medios y en el contexto de la vida del niño tanto en su casa como en el colegio. Una hipótesis no muy apoyada dice que la violencia que se muestra no es real, ni por la cantidad ni por el tipo de violencia, lo que explica el efecto catártico de la violencia.
En estudios de los años sesenta y setenta se afirma que puede haber una relación entre la violencia televisiva y la violencia en la sociedad pero esta influencia siempre depende de factores tan importantes como el sexo, la edad, el nivel económico, la agresividad de la persona, y la situación social.

La publicidad.- La publicidad se analiza como necesaria y propia de una empresa para financiarla, y por tanto también de la televisión como empresa que es, en el libro “La televisión y los españoles”.
La publicidad puede ser positiva cuando es de calidad y se realiza con rigor. Según algunos experimentos, la influencia de la publicidad es menor de lo que se cree porque las reacciones de los espectadores cuando hay anuncios son, en un 60% dejar de prestar atención a la televisión, en un 20% salir de la sala, y en un 10% hacer zapping.
Según una agencia francesa, los países donde hay más publicidad son Italia Reino Unido y España. La media de exposición diaria a la televisión en los países europeos es de 3 horas y 20 minutos, lo que contrasta con la hora y 40 minutos de televisión que ven los finlandeses al día. Por tanto la exposición a la publicidad es proporcional al tiempo dedicado a ver la televisión.
La publicidad hace que compremos bienes materiales y con eso creemos superar nuestras frustraciones, problemas e insatisfacciones. La publicidad hace que creamos que necesitamos adquirir algún objeto y que vamos a conseguir elevar nuestro nivel de vida y ser más felices.
La mujer se utiliza en la publicidad como objeto sexual y es muy rentable para los intereses publicitarios, degradando habitualmente la imagen femenina.
La perspectiva de Gerbner.- La comunicación de masas tiene una gran influencia porque tiene un carácter normativo, crea un marco referencial común y la publicación es homogénea con lo que hay una transmisión de ideología al conjunto de la sociedad con las ventajas y peligros que ello implica.
Se puede decir que la televisión sustituye con éxito a la función antes realizada por la religión en otros tiempos, cumple la tarea de homogeneización porque sus representaciones del mundo son fáciles de entender y la exposición a ella es ritual, incluso mayor que en otros tiempos a la misa.
Las funciones de los medios son: constituir y mantener públicos; construir perspectivas comunes de pensamiento y acción; organizar y extender conocimientos compartidos; crear bases para la interacción entre grupos cuyas acciones aisladas y distintos intereses no sean disfuncionales para mantener el statu quo.
Gerbner ha analizado principalmente la violencia en la televisión y otros temas importantes como los roles masculino y femenino y las minorías, el mundo de las ocupaciones, la familia, la ancianidad y la muerte.
En cuanto a la demografía, la representación de la sociedad no corresponde con la realidad, está estereotipada y contiene una ideología específica. La acción suele ser desempeñada por hombres solteros blancos de clase media-alta de mediana edad. En cuanto a las ocupaciones, casi todos son profesionales (médicos, abogados, hombres de negocios), o agentes de la ley.
El protagonismo del hombre, entonces, es tres veces mayor al de la mujer y el número de jóvenes y ancianos que aparecen no se corresponde con el número real.
En cuanto a las clases sociales aparecen mucho más representadas que las bajas y la clase media está subrepresentada. La mayoría de los personajes tiene cargos profesionales directivos o de alto estatus.
En cuanto los roles masculino y femenino la visión de las características que se les asocian es totalmente convencional y muy degradante respecto a la mujer.
La mayoría de las mujeres aparece por un interés romántico o familiar. Los hombres tienen papeles profesionales y las mujeres son amas de casa o tienen un papel subordinado al del hombre, y cuando la mujer se apropia del papel profesional del hombre tiene problemas emocionales o se deteriora éticamente. Un tercio de los hombres ha estado casado o va a hacerlo, mientras que dos tercios de las mujeres está casada, a punto de hacerlo o involucrada en algún tipo de relación sentimental.
Las ocupaciones normales de la mujer son: enfermera, secretaria, presentadora, criada o modelo, lo que confirma su carácter secundario de actividad en la sociedad. La personalidad que se le atribuye a la mujer es ser atractiva, sociable, tierna y pasiva, mientras que el hombre está relacionado con el poder, el talento, la racionalidad, y la estabilidad.
La violencia: la mitad de los protagonistas se ven implicados en episodios de violencia y el 10% en muertes. Más del 90% de los programas infantiles incluye violencia. Los representantes de la ley y el orden son un 20% en la televisión, mientras que en el mundo real es un 1%, y aparecen en los programas de mayor audiencia.
El ejercicio de la violencia no es indiscriminado, y tanto los agresores como las víctimas responden a un estereotipo. Los grupos sobre los que se cierne la violencia son las mujeres, los extranjeros y personas de razas diferentes a la blanca y las personas de clase alta o baja, en los extremos de la escala social. Todo esto constituye un subsistema de valores de la televisión, es una forma implícita de propaganda que nos influye sin que nos demos cuenta.
Gerbner estudia el tema de la victimización y analiza la influencia de las percepciones del público según los hábitos de exposición. Aunque es consciente de que la influencia puede variar dependiendo de variables personales, sociales y culturales, si se controlan esas diferencias el efecto de exposición a la televisión es el mismo. La tesis de Gerbner es que el resultado de la exposición a la violencia televisiva es el aumento de la impresión de que se vive en un entorno social mezquino y peligroso (y no el aumento de las conductas agresivas en los individuos). Las consecuencias a la exposición a la violencia reiterada son las siguientes:
Sensación exagerada en el individuo de peligro y vulnerabilidad. Esto aumenta si se es un consumidor “duro” (más de cuatro horas diarias) en comparación con el consumidor “ligero” (menos de dos horas diarias).
Aumento de la demanda de protección colectiva. Si la gente teme por su seguridad le parece bien que se implanten medidas legales duras y que aumenten las atribuciones de los agentes del orden en su represión de los delincuentes.
Los resultados de las encuestas confirman estas suposiciones ya que los consumidores “duros” piensan que hay más personas en el mundo real con trabajos relacionados con la justicia; piensan que hay que tener cuidado con los desconocidos; y se consideran víctimas potenciales de los delitos.
En otra encuesta realizada a adolescentes se obtuvieron estos resultados:
Los consumidores “duros” sobrestiman el número de personas implicado en episodios violentos y el número de delitos graves que se cometen, más que los consumidores “ligeros”.
Los consumidores “duros” piensan que es más peligroso salir de noche que los “ligeros”, especialmente las mujeres.
Más consumidores “duros” que “ligeros” piensan que los agentes del orden usan habitualmente la violencia en su trabajo
Los consumidores “duros” tienden más que los “ligeros” a desconfiar de los demás y a pensar que la gente es egoísta por naturaleza.
En definitiva, las pruebas empíricas parecen demostrar las hipótesis de Gerbner y su grupo.
La televisión y las actitudes políticas: los valores que se presentan en la televisión son claramente conservadores, y no se representan todas las ideologías por igual. Por ejemplo, se suele representar gente de clase media, con lo que los espectadores tienden a identificarse con lo que hacen y lo que piensan, las minorías y los marginados como las mujeres, los jóvenes, los ancianos, y la personas de otras razas apenas si están representados, a diferencia de los hombres de mediana edad con poder adquisitivo; y tampoco aparecen tendencias de pensamiento o conductas no convencionales. Al ser discriminados por no aparecer, las minorías y marginados, también son discriminados en la conciencia de la gente en cuanto a sus derechos. La representación reiterada de la violencia hace que la gente desconfíe del medio social y se crean reacciones de ansiedad o tendencias represivas.
Gerbner se centra en tres cuestiones: pan style='font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt'>La falsa conciencia: la dominación de unas clases por otras se ve facilitada porque las clases dominadas interiorizan las normas y valores ajenos a su vida real gracias a los medios, lo que favorece la dominación.
La televisión facilita la expansión de las posiciones de clase media.
La televisión no usa un tono neutro en realidad hay una renuncia a la utopía y un regreso a los valores retrógrados, disfrazados de realismo.
La televisión hace que en la sociedad haya un proceso de reestructuración de la conciencia de clase que hace que se limen los conflictos entre grupos con intereses enfrentados. Las personas de clase trabajadora, si son consumidores “duros”, se identifican más con la clase media.
La moderación de los mensajes de la televisión es engañosa porque se espera que la gente tenga posiciones más tolerantes con esta supuesta moderación, pero en realidad es todo lo contrario. Gerbner estudia el racismo en grupos de consumidores “duros” y de consumidores “ligeros” según su tendencia política (liberales, moderados y conservadores). Llegó a comprobar que la alta exposición a la televisión no aumenta la tolerancia de los conservadores y sí aumenta el conservadurismo de los liberales.
Analiza las actitudes hacia la integración escolar de los individuos de otras razas y de las residencias y matrimonios mixtos y demuestra que entre los liberales, los consumidores “duros” son más racistas que los “ligeros”; y que todos los consumidores “duros” se oponen a esta integración, mientras que los liberales llegan a igualarse a los conservadores.
Lo mismo ocurre al estudiar las actitudes hacia temas sociales importantes como el aborto, la homosexualidad y el uso de drogas blandas. Ver mucha televisión endurece las posiciones hacia estos temas, en general y no suaviza las posturas de los conservadores.

9/08/2009

Mitos y verdades sobre la corrupción.

Si no fuera por la gravedad del hecho uno diría: "algo que ocurre todos los días no es noticia", tal como enseñan en las escuelas de periodismo. Pero esto me motiva dos comentarios que los haré breves pero que son parte de distintos ensayos más extensos que he realizado.

1. No es cierto que las fuerzas policiales, de aquí y de todo el mundo, combatan a la corrupción y al delito. En realidad, lo que hacen es administrarla. Brevemente: el ser humano tiene dentro de su comportamiento general una natural tendencia a romper los esquemas. Esto no puede ser considerado malo porque esa es la base del cambio y el progreso sin lo cual hasta ahora estaríamos en el "Paraíso terrenal" o en la Edad de Piedra. Ante ello lo más adecuado es canalizar estas fuerzas de la mejor manera; y eso es administrar, ponderar, dirigir. Por ejemplo: aunque nos parezca increíble, toda delincuencia (salvo la circunstancial, producto de una acto de desesperación) está organizada y delimitada. Toda persona que delinque por lo general lo hace de la mejor manera que sabe y en donde lo puede hacer. Todo eso lo conoce la fuerza policial, quien tiene un mapa detallado de los tipos de delitos y quiénes los comenten y en dónde. Lo que las policías de todo el mundo procuran es que ese esquema no se rompa o rebase y ocasione un escándalo social (que es a lo que se teme siempre y que ocasiona las “reformas”). Es decir, mientras una fuerza policial pueda mantener dentro de sus cauces el delito de su sociedad las cosas van a ir bien. Esto implica, lamentablemente (pero también "realísticamente") que el método para hacerlo exige que las fuerzas policiales "negocien" con las fuerzas delictivas para que ambas mantengan sus espacios. Nunca la policía acabará con el crimen y el crimen nunca irá más allá de su ámbito y tamaño natural. Lo que se procura es el equilibrio. Para entenderlo mejor, es como en una clase de colegio donde hay desde los "nerds" hasta los más aplicados, los mudos, los normales y los "viciosos". Ninguna clase dejará de tenerlos. Lo que debe hacer el maestro no es expulsar a los "viciosos" (porque otros tomarán sus lugares) sino controlarlos, mantenerlos a raya. Este es más o menos el resumen del ensayo y la enseñanza que nos da es que no se trata de eliminar el delito sino de controlarlo y administrarlo de la mejor manera, sin que éste llegue a alterar las estructuras básicas de la sociedad (igual que el viejo problema de la prostitución: el asunto es orientarla, porque no se la puede erradicar del comportamiento humano). Entonces, como conclusión, un buen sistema policial es el que administra bien el delito. (Para comprobarlo, si algún día les roban el carro y tienen gran influencia en la policía verán que ellos, los policías, por el lugar y la modalidad del robo, les dirán inmediatamente dónde está el vehículo, quién lo hizo y para qué; e inmediatamente ordenarán su devolución. ¿Por qué? Porque ni la policía ni los mismos delincuentes permitirían que unos desconocidos invadan sus “terrenos”. Ambos, policías y delincuentes, identificarán y denunciarán a los nuevos y advenedizos que se han atrevido a actuar sin tener el respectivo "permiso").

2. El otro comentario que también me suscita esta anécdota es la importancia de mantener un sistema policial y judicial corrupto. ¿He escrito bien? Sí. Permítanme explicarlo. ¿Han oído hablar alguna vez que a un banquero, a un miembro del Club Nacional se lo detenga y se le juzgue en el Perú? No. Lo que pasa es que no entendemos que un sistema corrupto siempre favorece al más fuerte, al que puede pagarlo, al que puede sacar y poner jueces a discreción. Para entenderlo mejor usaré una comparación que siempre es ingrata pero a veces necesaria. En EEUU existen miles de millonarios y empresas tan poderosas que, si no existiera un contrapeso en el Estado y un sistema judicial independiente, una transnacional como la Exxon o la GM tendrían la capacidad de manejar a su antojo al gobierno. Allí hay tantos poderosos que, sin ese sistema judicial, hace tiempo que Norteamérica habría caído en manos de cualquier súper millonario (y aún así ocurre a veces, como el caso de Lehman Brothers). En cambio, en países como el Perú es todo lo contrario. Aquí basta con tener un poco de dinero y amigos en el Congreso o en Palacio para que la ley no te toque. Y más grave aún: cualquier empresa con algo de poder puede digitar al Ejecutivo a su regalado antojo. Por eso se procura que siempre, tanto la policía como el Poder Judicial, esté lleno de mediocres, pelagatos y, sobre todo, "cholos" acomplejados (porque los hay de los otros) que ante un blanco se tiran al piso para obedecer (¡vamos, todos sabemos que los policías y jueces del Perú son "cholosmuertosdehambre" y así los tratamos!). Esta es la situación que hace que aquí las mineras, por ejemplo, pateen todos los tableros y hagan lo que les viene en gana, porque nuestros poderes de control son solo una cueva de pobres diablos que hacen lo que se les ordena. Por eso el mismo que se para ante una luz roja en Patterson, y no se mueve hasta que no cambie, es el mismo que se la pasa en Javier Prado. Porque como él dice: “aquí la ley no se respeta; allá sí”. (¿Alguno de ustedes se ha enfrentado alguna vez con un policía de carretera de Texas o de Ohio? ¿Han intentando darles un billete de 5 dólares?). En conclusión: la corrupción no es gratuita ni casual en el Perú: ES NECESARIA PARA PODER HACER NEGOCIOS). Y mientras los grandes grupos de poder necesiten hacer crecer sus negocios requerirán cada vez más jueces adecuados a sus intereses (porque los que no obedecen son los llamados “tremendos jueces de la tremenda corte", la clásica frasesita con la que se califica a todo juez que dictamina en contra de los grandes intereses ¿no?). Así que quejarnos de la corrupción en el Perú sin entender por qué ésta es indispensable es no conocer a fondo el hecho que la sustenta.

Por: Luis Enrique Alvizuri García-Naranjo. (Lima, 1955). Ensayista, comunicador y cantautor.

9/02/2009

La mujer más fuerte del mundo.


Lo increíble del cuerpo humano.

La mujer más limpia y pura del mundo no se encuentra entre las cándidas muchachas recién entradas al noviciado de un convento de monjas de clausura. Para encontrar a la mujer más limpia del mundo hay que viajar a África, bajarse en Kenia, internarse en el barrio más miserable y sucio de Nairobi y buscar entre los tugurios de Majengo a una prostituta con 36 años de experiencia en el oficio, la señora Agnes Munyiva, que se ha acostado durante todo este tiempo con unos quince o veinte hombres distintos cada día, en un cuartico alquilado del tamaño de una cama sencilla (dos metros por uno), sobre un colchón de algodón curtido por el sudor y el ajetreo de los cuerpos y del tiempo, y que a pesar de esta vida turbulenta y terrible, que ha matado a centenares de colegas suyas más jóvenes en el mismo barrio y en el mismo oficio, nunca se ha enfermado de sida, la más devastadora de todas las enfermedades de transmisión sexual, que antes tenían el más poético nombre de venéreas.

Los médicos calculan que a lo largo de su vida la señora Munyiva, esta mujer prodigio, se ha acostado sin protección con más de setenta mil hombres (¿algún donjuán podrá competir con esta cifra?), y entre ellos con unos dos mil enfermos de sida, pero su cuerpo sabio y limpio, inmune a la corrupción, no se enferma, y de alguna manera se sabe defender de la infección en este sitio inhóspito de moscas, pantano y podredumbre. Sin haber contraído nunca la enfermedad, Agnes, a los 56 años, sigue adelante con su oficio, lozana como la más virginal de las vestales que mantenían en la antigüedad encendido el fuego sagrado de los divinos templos.
He encontrado esta historia, bonita y asombrosa, en un libro que acaba de publicarse en Gran Bretaña: Twenty-Eight: Stories of Aids in Africa, de Stephanie Nolen, publicado por Portobello Books a finales de mayo. Esta mujer inmune al contagio, no es solamente una hermosa paradoja que camina, sino que podría ser, también, la clave para encontrar una vacuna o un remedio contra el sida, si los investigadores consiguen comprender de qué manera se defiende su cuerpo prodigioso. No es el único caso. En los burdeles y zonas de tolerancia de algunas partes de África, los médicos buscan con lupa a estas mutantes, a estos nuevos diseños biológicos que la evolución ha seleccionado para seguir reproduciendo al género humano sin caer en la lucha a muerte contra la última epidemia planetaria. Su número, en todo caso, no va mucho más allá de los dedos de la mano, y los virólogos e infectólogos estudian sus cuerpos y su sangre con el mismo asombro con que los entomólogos miran sus insectos o los botánicos sus plantas.

Lo más raro del caso, lo más contrario a la intuición, es que cuanto más tiempo lleve una mujer allí en su trabajo sexual, tanto más probable es que no se enferme de sida. Es decir, si es de las que se enferman, la lucha por la vida (o mejor, el triunfo de la muerte) las saca muy pronto del oficio y del mundo. Las veteranas demuestran su fortaleza. Y una paradoja todavía más rara: las prostitutas que no descansan, las que son tan pobres que nunca pueden tomarse vacaciones, las que no hacen jamás una pausa en su comercio, tienen menos posibilidades de infectarse que aquellas que no pueden más y dejan de ejercer por una temporada.

Las que suspenden y vuelven, se enferman ahí mismo. Parece ser que es la exposición constante a la infección lo que de alguna forma las vuelve inmunes. Los ejércitos de anticuerpos de su sistema inmunitario deben de tener algo especial, pues aunque en sus células penetra el virus, tienen dentro de sí los recursos para atacarlo y destruirlo. Al parecer las células T de Agnes se mantienen en permanente estado de alerta, y en un número muy alto, lo cual le permite combatir el virus cada vez que pretende tomarse su cuerpo.

Sin duda, comenta la autora de esta rara historia, “hay otras personas que, como estas mujeres, tienen la habilidad de matar el HIV; pero es mucho más fácil de ver y de seguir el caso en estas mujeres que están expuestas una y otra vez al virus, que descubrirlo, por ejemplo, en un grupo de monjas de un convento europeo. Es posible que alguna de ellas también sea inmune al HIV, pero ¿cómo saberlo?”
Es muy raro: entre las prostitutas, entre esas malas mujeres que transmiten enfermedades (esa ha sido siempre su definición, ¿no?) estarían precisamente las que nunca las contraen ni las transmiten. La más pura es la más puta. El mundo, cada día, es un asombro.

8/17/2009

Profesionalizar la política.

Cuando queremos que alguien se ocupe de nuestra salud, vamos al médico; cuando queremos construir algo en nuestra casa, nos asesoramos por el mejor maestro o arquitecto; cuando queremos hacer algún trámite legal importante acudimos a un abogado. Todo esto, porque sabemos son las personas mas idóneas para desempeñar ese cargo, que poseen, al menos en teoría, los conocimientos adecuados y no dejaríamos al azar una decisión importante en cualquiera de los ámbitos anteriormente nombrados y quizá en cuantos otros más. Creo que nunca haríamos una elección para elegir a quien, por su cara simpática, debería decidir sobre nuestra salud, o sobre nuestra vivienda o sobre los arreglos de nuestro auto, siempre tendemos por razones obvias a consultar con alguien que posee los conocimientos más idóneos sobre el tema en cuestión.

Pero entonces nace mi inquietud ¿Por qué dejamos que se decidan los destinos de un país en manos de alguien que por un bonito discurso, o por su cara amigable estampada en un afiche, o por sus reiteradas apariciones en televisión, porque actúa en una novela, porque ganó un reality, o porque habla en la radio, creemos que tiene las cualidades para ser una alta autoridad para el gobierno? ¿Acaso esto no requiere de preparación? ¿No requiere de conocimientos? Y por sobre todo ¿No requiere de una intachable autoridad moral para poseer un cargo de tanta responsabilidad?

Nos quejamos de tantas cosas, y evidentemente hay cosas malas que me faltarían letras para nombrarlas, pero de alguna forma y creo cada vez más en ello “Las personas tienen los gobiernos que se merecen”. Se acercan nuevamente los circos, sí los circos, pero no con animales ni con acróbatas que erizan los pelos. Son las ostentosas propagandas electorales que comienzan a poner rostros y shows por todas partes, siempre cercanos al público de gustos masivos, junto a artistas y bailarinas, porque todo eso gana un voto, y otro voto y otro voto. Pero nuevamente nace mi inquietud ¿Qué tiene que ver todo ese show, muchas veces vulgar, con las cualidades para saber gobernar? ¿Dónde se muestran las aptitudes reales de los candidatos? Sólo basta una cara simpática y una buena imagen, muchas veces falsa. Ahora me explico por qué actores, músicos, locutores y cuanto personaje popular quiere entrar a la política: buen sueldo, viáticos para todo y solo tienes que fingir ante las cámaras.

Si estamos con esta mentalidad de improvisar en los cargos importantes, muy bien, entonces elijamos todos a quien será el mejor medico, el mejor abogado, elijamos a quien sea el mejor ingeniero, para que una vez elegido los sane a todos, nos de justicia y construya para todos.

Urge la necesidad de considerar a la Política, no como un circo Itinerante, urge la necesidad de volver a considerarla como una Ciencia, incluso como un Arte. Hay sabios que lo han dicho hace siglos, por ejemplo para Platón el gobernante debe ser el mejor entre los hombres, el más sabio, justo, trabajador y de dominio personal e intachable conducta moral, un filósofo. Confucio, hablaba de que lo ético y lo político estaban profundamente relacionados, una virtud no puede vivir sin la otra.

Parece razonable que cualquiera que decidiese ser político pueda tener una formación y una puesta a prueba de sus capacidades, en lo que llamaríamos una Escuela Política. Capacidad de decisión, de veracidad, de administración, de conocimientos históricos, psicológicos, filosóficos, científicos y unos cuantos más, pues ¿Acaso el gobernante no debe ser un hombre completísimo en cuanto a acción y pensamiento?
Creo que por lógica y sentido común la respuesta es sí, requerimos que nuestros políticos sean preparados para aquello, que no lleguen a los cargos a través de una simple campaña propagandística, sino a través de méritos personales claros.

Urge la necesidad de profesionalizar la política, ya basta de circos como si fuésemos tontos, el que quiera ser político que se lo gane a fuerza de estudio, dedicación y meritos morales esto más que otra cosa. Una Escuela Política intachable, creo que ayudaría mucho.

Gobernar no es un juego, es la manera de llevar a los pueblos a su máxima realización, y no a su máxima explotación. Por mientras, exijamos virtudes reales, no pidamos bonos o recompensas por un voto, pidamos gente honrada, gente con capacidad, con visión, con sueños grandes, con amor, con capacidad de dar más allá de los beneficios personales, en el fondo necesitamos políticos que asuman su misión como algo sagrado y de gran valor para todos.

8/13/2009

Que tal

Menem contestó a Correa: "Prefiero ser un payaso y no un terrorista". Por otra parte, elogió a Cobos.
Capital Federal - Después de meses sin aparecer públicamente por problemas de salud, el ex presidente de la Nación, Carlos Menem, salió a responderle al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien hace menos de un mes lo había criticado por el lujo del avión Tango 01, comprado durante la gestión del riojano.

En esa oportunidad, Correa había calificado a Menem como "payaso", durante una conferencia de prensa, en la que relató las comodidades del avión argentino, en el que viajó durante la fallida excursión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Honduras. Sus palabras produjeron un fuerte rechazo de casi todo el arco político local, que calificó sus declaraciones como inapropiadas.

Antes de anoche, en una entrevista con Jorge Asís, en "Crónica TV", Menem fue tajante: "Prefiero ser un payaso, que es alguien que hace reír a los chicos, antes que ser terrorista", disparó. El ex presidente también calificó a Correa como "narcotraficante", al señalar que “está probado que recibió dinero de las FARC" para su campaña. Y adelantó que planteará una cuestión de privilegio en el Senado para que se desagravie su imagen.

Además, Menem le pidió al ex presidente Eduardo Duhalde que libere a los argentinos de Néstor Kirchner, al que definió, sin vueltas, como "un cáncer". Por otro lado, le hizo un guiño al vicepresidente Julio Cobos: “El radicalismo tiene un buen candidato para las próximas elecciones”, sostuvo.

Tomado: impulsobaires.